martes, 25 de noviembre de 2014

LA CARTA DE LA TIERRA

Aunque ya he publicado algo sobre el mismo tema, Ayer cayó en mis manos esta declaración elaborada y publicada en el año 2000. He pensado que no está de más volverla a recordar. Está especialmente dedicada a las mentes primitivas que no ven más allá de si mismos y su estúpida codicia. Lamentablemente son los que acaparan el poder actualmente.
Espero que las generaciones que suben ahora se lo tomen en serio y pasen la escoba para barrer toda esta estupidez.




LA CARTA DE LA TIERRA
 
PREÁMBULO
Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.

LA TIERRA, NUESTRO HOGAR
La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. A la Tierra, nuestro hogar, le da vida una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza hacen que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, que contenga todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad de la Tierra, de su diversidad y belleza es un deber sagrado. 

LA SITUACIÓN GLOBAL
Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables.

LOS RETOS VENIDEROS
La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a nuestra propia destrucción y la de la diversidad de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos sobre el medio ambiente. El surgimiento de una sociedad civil global está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos proponer y concretar soluciones globales.

RESPONSABILIDAD UNIVERSAL
Para llevar a cabo estas aspiraciones debemos tomar la decisión de vivir de acuerdo con un sentido de responsabilidad universal, identificándonos con toda la comunidad terrestre, al igual que con nuestras comunidades locales. Somos ciudadanos de diferentes naciones y de un solo mundo al mismo tiempo, donde los ámbitos local y global se encuentran estrechamente vinculados. Todos compartimos una responsabilidad hacia el bienestar presente y futuro de la familia humana y del mundo viviente en su amplitud. El espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida se fortalece cuando vivimos con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza.
Necesitamos urgentemente una visión compartida sobre los valores básicos, que brinden un fundamento ético para la comunidad mundial emergente. Por lo tanto, juntos y con una gran esperanza, afirmamos los siguientes principios interdependientes para una forma de vida sostenible, como un fundamento común mediante el cual se deberá guiar y valorar la conducta de las personas, organizaciones, empresas, gobiernos e instituciones transnacionales. 

PRINCIPIOS

I. RESPETO Y CUIDADO DE LA COMUNIDAD DE LA VIDA

1. Respetar la Tierra y la vida en toda su diversidad
a.    Reconocer que todos los seres son interdependientes y que toda forma de vida, sea cual sea su finalidad, tiene valor para los seres humanos.
b.    Confiar plenamente en la dignidad inherente a todos los seres humanos y en el potencial intelectual, artístico, ético y espiritual de la humanidad.
2. Cuidar la comunidad de la vida con entendimiento, compasión y amor.
a.    Aceptar que el derecho a poseer, a administrar y a utilizar los recursos naturales conduce hacia el deber de prevenir daños ambientales y proteger los derechos de las personas.
b.    Reconocer que, a mayor libertad, conocimiento y poder, mayor es la correspondiente responsabilidad por promover el bien común.
3. Construir sociedades democráticas que sean justas, participativas,  sostenibles y pacíficas
a.    Asegurar que las comunidades, independientemente de su nivel, garanticen los derechos humanos y las libertades fundamentales y que asimismo brinden a todos la oportunidad de desarrollar su pleno potencial.
b.    Promover la justicia social y económica, posibilitando que todas las personas alcancen un modo de vida seguro y digno, a la vez que ecológicamente responsable.
4. Asegurar que los frutos y la belleza de la Tierra se preserven para las generaciones presentes y futuras.
a.    Reconocer que la libertad de acción de cada generación se encuentra condicionada por las necesidades de las generaciones futuras.
b.    Transmitir a las futuras generaciones aquellos valores, tradiciones e instituciones que apoyen la prosperidad a largo plazo tanto de las comunidades humanas como de las ecológicas de la Tierra.
Para poder realizar estos cuatro compromisos generales, es necesario:

II. INTEGRIDAD ECOLÓGICA

5. Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida.
a.    Adoptar desde todos los niveles planes de desarrollo sostenible y regulaciones que permitan incluir la conservación y la rehabilitación ambientales como parte integral de todas las iniciativas de desarrollo.
b.    Establecer y salvaguardar reservas viables de la naturaleza y la biosfera, incluyendo tierras silvestres y áreas marinas, de modo que tiendan a proteger los sistemas de vida de la Tierra, se mantenga la biodiversidad y se preserve nuestra herencia natural.
c.    Promover la recuperación de especies y ecosistemas en peligro.
d.    Controlar y erradicar los organismos exógenos o genéticamente modificados, que sean dañinos para las especies autóctonas y el medio ambiente; y además, prevenir la introducción de tales organismos dañinos.
e.    Manejar el uso de recursos renovables como el agua, la tierra, los productos forestales y la vida marina, de manera que no se excedan sus posibilidades de regeneración y se proteja la salud de los ecosistemas.
f.      Dirigir la extracción y el uso de los recursos no renovables, tales como minerales y combustibles fósiles, de forma que se minimice su agotamiento y no se causen serios daños ambientales. 

6. Evitar dañar como el mejor método de protección ambiental y cuando el conocimiento sea limitado, proceder con precaución.
a.    Tomar medidas para evitar daños ambientales graves o irreversibles, especialmente cuando el conocimiento científico al respecto sea incompleto o esté inconcluso.
b.    Hacer que asuman todas las consecuencias de una actuación a quienes argumenten que el desarrollo de cierta actividad no causará ningún daño ambiental significativo y, si se produjera, proceder para que los responsables reparen dicho daño.
c.    Asegurar que en la toma de decisiones sobre las actividades humanas se contemplen las consecuencias acumulativas, las a largo plazo, las indirectas, de larga distancia y las globales asociadas.
d.    Prevenir la contaminación del medio ambiente de todo el planeta y no permitir la acumulación de sustancias radioactivas, tóxicas u otras materias peligrosas.
e.    Evitar actividades militares que deterioren el medio ambiente.

7. Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario.
a.    Reducir, reutilizar y reciclar los materiales usados en los sistemas de producción y consumo y garantizar que los desechos residuales puedan ser asimilados por los sistemas ecológicos.
b.    Actuar con moderación y eficiencia al utilizar la energía y tratar de depender cada vez más de los recursos de energía renovables, tales como la solar la eólica.
c.    Promover el desarrollo, la adopción y la transferencia equitativa de tecnologías ambientalmente sanas.
d.    Internalizar la totalidad de los costes ambientales y sociales de bienes y servicios en el precio de venta y posibilitar que los consumidores puedan identificar productos que cumplan con las más altas calidades sociales y ambientales.
e.    Asegurar el acceso universal a la asistencia sanitaria que fomente la salud reproductiva y la reproducción responsable.
f.      Adoptar formas de vida que pongan su énfasis en la calidad de vida y en la suficiencia de bienes materiales en un mundo finito. 

8. Impulsar el estudio de la sostenibilidad ecológica y promover el intercambio abierto del conocimiento que se adquiera, así como su extensa aplicación.
a.    Apoyar la cooperación internacional científica y técnica sobre sostenibilidad, con especial atención a las necesidades de las naciones en desarrollo.
b.    Aceptar y preservar los conocimientos tradicionales y la sabiduría espiritual de todas las culturas que contribuyan a la protección ambiental y al bienestar humano.
c.    Asegurar que toda información de importancia vital para la salud humana y la protección ambiental, incluyendo la información genética, sea de dominio público. 

III. JUSTICIA SOCIAL Y ECONÓMICA

9.  Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental.
a.    Garantizar el derecho al agua potable, al aire limpio, a la seguridad alimenticia, a la tierra no contaminada, a una vivienda y a un saneamiento seguro, destinando adecuadamente los recursos nacionales e internacionales que correspondan.
b.    Facilitar a todos los seres humanos el acceso a la educación y a los recursos que aseguren un modo de vida sostenible, y proporcionar seguridad social y redes de apoyo a quienes no puedan mantenerse por sí mismos.
c.    Ofrecer ayuda a los ignorados, proteger a los vulnerables, servir a aquellos que sufren y posibilitarles a todos ellos el desarrollo de sus capacidades y el logro de sus aspiraciones. 

10. Asegurar que las actividades e instituciones económicas, a todo nivel, promuevan el desarrollo humano de forma equitativa y sostenible.
a.    Promover la distribución equitativa de la riqueza dentro de las naciones y entre ellas.
b.    Intensificar los recursos intelectuales, financieros, técnicos y sociales de las naciones en desarrollo y liberarlas de onerosas deudas internacionales.
c.    Asegurar que todo comercio apoye el uso sostenible de los recursos, la protección ambiental y las normas de calidad laborales progresistas.
d.    Instar a las corporaciones multinacionales y a los organismos financieros internacionales para que actúen con transparencia por el bien público y exigirles se hagan responsables de las consecuencias de sus actividades. 

11. Afirmar la igualdad e imparcialidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible y asegurar el acceso universal a la educación, al cuidado de la salud y a la oportunidad económica.
a.    Garantizar los derechos humanos de las mujeres y de las niñas y acabar con toda clase de violencia contra ellas.
b.    Promover la participación activa de las mujeres en todos los aspectos de la vida económica, política, cívica, social y cultural, como socias plenas e iguales en la toma de decisiones, como líderes y como beneficiarias.
c.    Consolidar las familias y garantizar la seguridad, la cría y el cuidado amoroso de todos sus miembros. 

12. Defender el derecho de todos, sin discriminación, a un entorno natural y social que apoye la dignidad humana, la salud física y el bienestar espiritual, con especial atención a los derechos de los pueblos indígenas y las minorías.
a.    Eliminar la discriminación en todas sus formas, tales como aquellas basadas en la raza, el color, género, orientación sexual, religión, idioma, nacionalidad y el origen étnico o social.
b.    Afirmar el derecho de los pueblos indígenas a su espiritualidad, conocimientos, tierras y recursos y a sus prácticas vinculadas a un modo de vida sostenible.
c.    Honrar y apoyar a los jóvenes de nuestras comunidades, habilitándolos para que ejerzan su papel esencial en la creación de sociedades sostenibles.
d.    Proteger y restaurar lugares destacados por su relevancia cultural y espiritual.

IV. DEMOCRACIA, NO VIOLENCIA Y PAZ

13. Fortalecer las instituciones democráticas en todos los niveles y brindar transparencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participación inclusiva en la toma de decisiones y acceso a la justicia.
a.    Asegurar el derecho de cada individuo a recibir información clara y oportuna sobre asuntos ambientales, así como de los planes y actividades de desarrollo que le puedan afectar o en los que tenga interés.
b.    Apoyar a la sociedad civil local, regional y global y promover la participación significativa de todos los individuos y organizaciones interesados en la toma de decisiones.
c.    Proteger los derechos a la libertad de opinión, expresión, reunión pacífica, asociación y discrepancia.
d.    Establecer el acceso efectivo y eficiente a los procedimientos administrativos y judiciales independientes, así como las soluciones y compensaciones por daños ambientales y por la amenaza implícita a tales daños.
e.    Eliminar la corrupción en todas las instituciones públicas y privadas.
f.      Fortalecer las comunidades locales, habilitándolas para que puedan cuidar de su propio medio ambiente y asignar la responsabilidad ambiental a las áreas de gobierno desde las que se vaya a ejercer de la manera más efectiva.  
 
14. Integrar en la educación formal y en el aprendizaje a lo largo de la vida, las habilidades, el conocimiento y los valores necesarios para un modo de vida sostenible.
a.    Brindar a todos, especialmente a los niños y a los jóvenes, oportunidades educativas que les capaciten para participar activamente en el desarrollo sostenible.
b.    Promover la aportación que desde las artes y las humanidades, al igual que desde las ciencias, pueden ofrecer para la educación en sostenibilidad.
c.    Intensificar el papel de los medios de comunicación en la toma de conciencia sobre los retos ecológicos y sociales.
d.    Reconocer la importancia de la educación moral y espiritual para una vida sostenible.

 15. Tratar a todos los seres vivos con respeto y consideración.
a.    Prevenir la crueldad contra los animales domésticos y evitarles el sufrimiento.
b.    Salvaguardar a los animales salvajes de métodos de caza, pesca y trampeo que les causen un sufrimiento extremo, prolongado o evitable.
c.    Descartar la destrucción o apropiación de especies por simple diversión, negligencia o desconocimiento, o cuanto menos evitarlas hasta donde sea posible.

16. Promover una cultura de tolerancia, no violencia y paz.
a.    Alentar y apoyar la comprensión mutua, la solidaridad y la cooperación entre todos los pueblos, desde dentro de las naciones y entre ellas.
b.    Implementar estrategias amplias y globales para prevenir los conflictos violentos y gestionar y resolver los problemas ambientales y otras disputas desde la colaboración.
c.    Desmilitarizar los sistemas nacionales de seguridad hasta un nivel o régimen de defensa no provocativa y emplear los recursos militares para fines pacíficos, incluyendo la restauración ecológica.
d.    Eliminar las armas nucleares, biológicas y tóxicas y otros artefactos de destrucción masiva.
e.    Asegurar que el uso del espacio orbital y exterior se comprometa con la protección ambiental y la paz.
f.      Reconocer que la paz es la integralidad creada por las relaciones correctas con uno mismo, con otras personas, otras culturas, otras formas de vida, la Tierra y con el todo más grande, del cual somos parte. 

EL CAMINO HACIA ADELANTE

Como nunca antes en la historia, nuestro destino común nos insta a buscar un comienzo nuevo. Dicha renovación es la promesa de la Carta de la Tierra. Para hacerla realidad, debemos comprometernos a adoptar y a promover los valores y objetivos de la Carta.
El proceso requiere un cambio de mentalidad y de corazón; requiere adoptar además, un nuevo sentido de interdependencia global y responsabilidad universal. Debemos desarrollar y aplicar imaginativamente a nivel local, nacional, regional y global, la visión de un modo de vida sostenible. Nuestra diversidad cultural es un patrimonio precioso y cada cultura encontrará su propia forma de desarrollar estos objetivos. Debemos profundizar y ampliar el diálogo mundial que generó la Carta de la Tierra porque hay mucho que aprender de todos los que participan en la búsqueda de la verdad y la sabiduría.
En la vida a menudo se producen conflictos entre valores importantes que implica tener que tomar decisiones difíciles; sin embargo, se debe buscar la manera de armonizar la diversidad con la unidad, el ejercicio de la libertad con el bien común, los objetivos a corto plazo con las metas a largo plazo. Todo individuo, familia, organización y comunidad, tiene un papel vital que cumplir. Las artes, las ciencias, las religiones, las instituciones educativas, los medios de comunicación, las empresas, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos han sido instados a brindar un liderazgo creativo. La alianza entre gobiernos, sociedad civil y empresas, es esencial para la gobernabilidad efectiva.
Con objeto de construir una comunidad global sostenible las naciones del mundo deben renovar su compromiso con las Naciones Unidas, deben cumplir con sus obligaciones en relación a los acuerdos internacionales existentes, así como apoyar la implementación de los principios de la Carta de la Tierra por medio de un instrumento internacional, legalmente vinculante, sobre medio ambiente y desarrollo.
Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida, por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad, por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Y DE REPENTE EN LA TIERRA cap 1



Este es un fragmento de un libro donde se exponen algunas reflexiones interesantes.Trata de un hipotético alien que un dia aterriza aquí y trata de entender al ser humano y se va encontrando con personas que le relatan historias que aunque personales, son universales. Ya se que es una temática que se ha escrito varias veces y el autor no pretende hacer algo novedoso, solo exponer una visión particular de nuestro entorno y este personaje ya servía para establecer un hilo narrativo. Hoy publico el primer capítulo. Proximamente iré publicando otros. Espero que te hagan pensar aunque sea solo un poquito.



Y DE REPENTE EN LA TIERRA


Llegué a este planeta una mañana por casualidad. Unos dijeron que, por un fallo técnico, otros que por falta de planificación y otros que por descuido. Bueno, el caso es que aquí estoy, sin posibilidad de regresar al mío. Así que intento pasar inadvertido entre la gente de aquí. Una de las cosas que, por suerte tengo, es el gran parecido físico con los indígenas de este planeta. No se la razón, pero esto me ayuda. También las atmósferas de nuestros respectivos planetas son muy parecidas, por lo que me desenvuelvo con facilidad. Quizás tenga un poco de ventaja, pues mi planeta es un poco más grande y la gravedad aquí me afecta un poco menos. Pero, por lo demás, podría pasar por un europeo, más bien moreno. A veces tengo la sensación de que un mismo ADN, en algún momento de un remoto tiempo, se esparció por el universo. Lo que no llego a saber es quien fue el agente portante, ni su origen. Pero lo interesante de esta historia es mi relación con los terrícolas. Llevo ya algunos años terrenales intentando comprender al ser humano y la verdad, no es nada fácil. Así que hoy he decidido escribir las sensaciones que me van ocurriendo como un ejercicio de comprensión y supervivencia. Es evidente que la humanidad posee una gran inteligencia y unas cualidades por las cuales, tienen en su mano, triunfar como especie. Pero parece ser que no gestionan bien este hecho y se empeñan en hacer de este planeta un lugar difícil donde convivir. Alguien debería recordarles que ya está, que no han de temer por la supervivencia de la especie, que han logrado establecer su especie en el planeta. ¿Cómo grabar en el subconsciente de la mente humana esta realidad? Cuando los humanos comprendan esto y lo integren en su estructura mental, entonces se sustituirá la forma en la que se perciben ellos mismos en relación con su hábitat y la forma de relacionarse los humanos entre sí y todo cuanto les rodea. Esto, creo yo, irá sustituyendo la competencia despiadada que tienen por los recursos y empiecen a colaborar ya de una vez, como hacen ya algunas especies, que no siendo tan inteligentes les ganan la partida en eso de sobrevivir colaborando. Ahí mismo tienen a las hormigas o abejas, por ejemplo. Y la verdad, a mi todo esto me afecta. Ya que tengo que pasar el resto de mi existencia aquí, me gustaría pasarla en paz y sin miedo. Después de mucho reflexionar, me he dado cuenta de que es el miedo la piedra angular de los problemas de los humanos. Para empezar, he estado leyendo un poco la historia de la humanidad. Quizás también la mía. Quién sabe. Puede ser que me haya transportado a una realidad paralela, pero en un tiempo y lugar distinto. He aquí las conclusiones a las que he llegado Al principio, todo se reducía a intentar sobrevivir en una naturaleza salvaje y exigente. Con el tiempo, la incipiente humanidad en forma de homínidos empezó a tener conciencia de sí misma (he aquí el gran paso) y observar el entorno. Se encontró con otros seres humanos y al concentrarse en grupos cada vez más numerosos, la humanidad empezó a formarse y progresar como sociedad. Lo que habían descubierto unos, les servía a los otros y viceversa, aunque por una extraña razón los descubrimientos parecen suceder casi simultáneamente en la historia, independientemente de su ubicación geográfica. Parece como si todos los seres estuvieran conectados formando parte de un solo organismo. La particularidad es que el ser humano ha pasado, de ser parte integrada y respetuosa, que interactúa con su medio ambiente, a creerse los dueños absolutos de la naturaleza, como dioses caprichosos que deciden a su antojo el devenir de todo lo que acontece en el planeta. Aprendieron a modificar ecosistemas, se pusieron a escarbar la tierra y han estado agotando, sin pensar que todo tiene un límite, minerales, recursos naturales y han roto el equilibrio que tantos millones de años se tardó en formar y equilibrar. Han metido un palo en el agua y han desencadenado unas ondas que nadie es capaz de predecir hasta donde llegarán, si morirán a los pocos metros o se expandirán hasta formar un tsunami imparable y destructor. Ya no intercambian. Se apropian de algo que en realidad no pertenece a nadie, como los humanos mismos, que no son propiedad de nadie o de algo. No quieren ver, cegados por su egoísmo y estupidez, que este desequilibrio va en perjuicio de ellos mismos, precisamente. Esta es una de las cosas que más me cuesta comprender. Bueno, siguiendo el hilo de lo que decía sobre la historia de la humanidad: Las comunidades de seres humanos, debido al largo tiempo que permanecieron aisladas y también debido a su entorno, desarrollaron diferentes aspectos físicos. Unos tienen la piel más clara, otros más oscura, unos tienen los ojos así, otros de otra manera, pero son todos lo mismo, seres humanos con la misma inteligencia y los mismos instintos. No acabo de entender el recelo que tienen unos con otros. Aparte de leer, he estado observando y veo que, en el fondo, básicamente, todos quieren lo mismo. Tener asegurado el sustento para ellos y su familia directa. Básicamente, la humanidad solo parece tener dos conceptos en los que basan todas sus decisiones, alimentarse y reproducirse, como todos los seres vivos del planeta. Pero pasa una cosa muy llamativa; todos estos grupos concentrados en diferentes ubicaciones geográficas tienen su propia concepción de las cosas, lo que se llama cultura. (Hay muchísimas) Y en vez de intentar conocerse, ven a los otros como una amenaza, tienen miedo y se esconden en sí mismos y en su “sociedad” que, es curioso, todos piensan que la suya es mejor que la de los demás. Aquí entra en juego la potente fuerza que da la seguridad de lo conocido, no que sea mejor o peor. Hay un dicho que se dice que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Y se acomodan y adaptan a sociedades enfermas en vez de avanzar hacia algo más equitativo y justo. Y es que además, se apegan y defienden cosas enfermizamente absurdas solo porque, como dicen, es su tradición y las defienden con una pasión desmedida. Son capaces de matar y todo cuando alguien las cuestiona. Yo alucino. Pero en el fondo, todos, en las mismas circunstancias, más o menos, tienen idénticos objetivos y hacen lo mismo, independientemente de su cultura. Cuando sienten alegría, ríen. Cuando sienten tristeza, lloran. Todas las madres del mundo miran a sus bebés con idéntica expresión y cuando las cosas se ponen difíciles en sus lugares de origen, buscan la manera de proveer para sus familias, aunque sea en otro sitio. Todos, absolutamente todos. Yo, particularmente me alegro de la diversidad y de la mezcla. Hoy, sin ir más lejos, he comido un plato de comida árabe deliciosa y he visto unos ojos orientales preciosos de una niña con el pelo rubio, que era hija de una mujer europea y un hombre japonés, sin necesidad de desplazarme a otro país. Volviendo al tema que dije antes sobre el miedo, también he observado que cuanto más miedo tiene la gente, tanto más agresiva es su actitud y se vuelven irracionales. Esta “agresividad” la manifiestan de muchas maneras: violencia, indiferencia, desprecio, críticas malintencionadas, egoísmo, acaparar el favor de los demás, ya sean familia, compañeros, jefes, líderes políticos y religiosos, etc. Lo malo de todo esto es que siempre va en perjuicio de otro, solo porque este otro te ha etiquetado o tú mismo también, con o sin razón, real o imaginaria, como una amenaza en su vida. Y detrás de todas esas actitudes siempre está el dichoso miedo, que mezclado con la ignorancia, hacen el coctel más peligroso y destructivo para todos los seres vivos. Aunque el miedo tiene también otra cara que no es agresiva, sino más bien lo contrario, como es la huida, la parálisis y la negación. También adicciones, como drogas, alcohol, medicamentos o cualquier substancia que les haga evadirse de sus realidades. Muchas personas tienen vidas aceleradas con multitud de ocupaciones y distracciones para no pararse a pensar. Entonces, con ese miedo corriéndoles por sus venas, llegan a la conclusión y se dicen para sí mismas que la forma de estar “seguros” es conseguir “poder”, que es como estar un peldaño por encima de sus congéneres y que parece ser que es un estado de placer absoluto, porque cuando la gente lo consigue, no hay manera de hacerles despegarse de él. Vamos, que ni con agua caliente. Empiezan a creerse seres superiores. Pero lo peor de todo es ver como gente sumamente estúpida se encuentran un día con ese poder en las manos y la verdad, da verdadero pánico. Y entonces razonan: “A ver, ¿Cómo puedo yo estar en ventaja sobre los demás? Así no me faltará nada ni a mí ni a mi familia. Pues haré lo siguiente: “Tendré mucho dinero”. “Seré un líder político”. “Seré un líder religioso”. “Tendré muchos estudios.” Estos son los más megalómanos. Pero en escalas más modestas razonan que, para conseguir ese poder, o “pequeñitos poderes”, necesitan establecer estrategias con una gran variedad de formas y conductas, como: “Voy a hablar mal de mi compañero para que me promocionen a mí”. “Tengo envidia de este o ese otro”. “Voy a ser muy santo”. “Voy a robar todo lo que pueda”. “Soy más fuerte”. “Humillo al que tengo al lado para comerle la moral y no sea más que yo”. “Voy a tener el cuerpo más bello porque los más guapos tienen más fácil las cosas”. “Tengo celos de todos”. “Voy a dar lástima para que me quieran”. “Esto no va conmigo” “Hablo más fuerte que los demás”, etc. etc. Bueno, hay libros enteros que ya hablan de eso. Una vez que se encuentran en una posición aventajada proporcionada por el poder conseguido se dicen a ellos mismos que han conseguido un “estatus”, palabra latina que define la posición relativa en una sociedad de unos y otros. Y por instinto lo intentan conservar a todo precio, incluso por encima de las vidas de los demás. Y este estatus lo manifiestan con distintivos varios. Como los jefes de las tribus, que se distinguían por una serie de adornos o tatuajes y cosas por el estilo, muchos humanos compran “marcas” que los distinguen de los demás, como una forma de diferenciarse de los que están en una posición más baja. Y el que no tiene, también compra estas marcas, aunque ello suponga gastarse lo que no tiene, para aparentar que estás en cierto grupo privilegiado. En realidad, esto es muy estúpido, pero parece que si no te compres un coche de la marca tal o vistes ropa de la marca cual, cuesta que te tomen en consideración. Existe una especie de dictadura de la imagen. En fin, el miedo secuestra la inteligencia y la pone a su servicio. Solo así se entiende que grandes científicos de la humanidad, afortunadamente pocos, dediquen su inteligencia a crear terroríficas armas, desarrollar virus mortíferos y otros instrumentos de muerte y no a curar enfermedades o desarrollar esa misma tecnología al servicio de causas pacíficas. Los humanos, tanto que cacarean su superioridad sobre el resto de vida en la Tierra, pues, la verdad, no se diferencian mucho de los que, como ellos denominan, animales. Precisamente atacan o se ponen en guardia con el que sienten que tiene miedo, porque ellos ya saben, (me refiero a los animales), con su rudimentaria inteligencia, que el que tiene miedo es el que intentará hacerles daño a ellos y por eso atacan ellos primero. Tengo la sensación de que la humanidad sigue siendo psicológicamente primitiva y solo ha avanzado tecnológicamente, porque sus reacciones instintivas son iguales a las de sus antepasados cavernícolas. Así, veo a soldados y policías disparando con frenesí sobre adolescentes con solo una piedra en la mano o ni siquiera eso. O esos mismos policías golpeando con fruición a manifestantes pacíficos y desarmados. Los más peligrosos son los que piensan que tienen una misión divina o algo así y nos quieren salvar a todos. No se de qué, pero nos quieren salvar. Usan frases que empiezan invariablemente: “Esto que hacemos es por su bien”. Yo cuando escucho esta frase, es que me echo a temblar. Pero tienen una manera muy particular de salvar el mundo y se dedican a asesinar a los que no piensan como ellos. Pragmatismo lo llaman. Y detrás del gran líder hay un submundo de seres, una especie de sátrapas, con diferentes cargos que viven en el anonimato, pensando que todas las culpas se las llevará su jefe, pero en su interior están deseando que alguien les presente en bandeja la ocasión propicia para dar rienda suelta a su enfermiza maldad. Algunos se ponen un uniforme y una placa o símbolo, que se cuelgan en un lugar visible y como si fuese un talismán mágico, se transforman y se creen con derecho a golpear con saña a sus congéneres. Otros se convierten en consejeros y les van suministrando emponzoñadas ideas a sus jefes o personajes que representan el poder, a cuál más perversa y retorcida. Estos han desarrollado casi a la perfección el asunto de amargar la existencia a sus hermanos. En realidad, son los más “cagaos de miedo” y ese miedo les hace actuar con más crueldad. Recuerdo una novela, que relataba los acontecimientos que sucedieron durante el nazismo (oscura parte de la historia reciente de la humanidad) en que un funcionario se sentía muy realizado porque había conseguido optimizar el funcionamiento de los hornos crematorios a no sé cuantos muertos al día, resultantes de las ejecuciones indiscriminadas de hombres, mujeres y niños. ¡Que eficiencia! Los jefes le daban palmaditas en la espalda y él se sentía muy orgulloso de ser tan “útil”. Y aunque él mismo no había matado a nadie, ¿habrían asesinado a tanta gente si no hubiese habido funcionarios tan eficientes en perfeccionar esa máquina de matar? ¿En que coño estaba pensando esa gente? ¿Es válida la frase esta que repiten como loros, cuando los pillan o les piden explicaciones, de que “estaban cumpliendo órdenes”? ¿Creen que eso les exime de responsabilidad? ¿Eh? Esto me hace pensar en la tan gastada frase de que “hay que cumplir y hacer que se cumpla la ley”. Bueno, en las dictaduras los que se dedican a ejecutar y reprimir a sus semejantes, están cumpliendo precisamente la “ley” que hay en ese momento. Dicho de otro modo, la legalidad vigente no es lo mismo que la justicia. La esclavitud era legal, el apartheid era legal y otras tantas leyes injustas y absurdas. Es algo en lo que todos deberían reflexionar, sobre todo cuando se oye el murmullo, a veces, de la xenofobia o el recorte de derechos y libertades. Me sorprende pues, que, precisamente en nombre de la paz, -eso dicen ellos- los países se arman hasta los dientes, hacen guerras preventivas, inventan cosas cada vez más mortíferas, cuando todos estos artilugios, se idearon para hacer daño y dominar, no precisamente para vivir en paz y colaborar. Pero los jefes no pelean, no. Lo miran todo desde un lejano sitio seguro, lanzando proclamas, alentando el odio y ven como mueren los demás; niños, gente inocente y soldados que creen que están haciendo un bien a la humanidad o que Dios está de su parte. Luego, cuando las cosas se ponen feas, firman lo que sea y se retiran a un lugar paradisíaco a disfrutar de su jubilación de verdugos. O bien, si no tienen escapatoria, se suicidan, con la cobardía del que sabe positivamente que ha hecho algo malo y no quiere enfrentarse a la vergüenza. Sí, la vergüenza, no el arrepentimiento, pues todo lo que hacen gira alrededor de ellos mismos y de su ego y sufren más por ellos mismos que por todas las atrocidades que han mandado hacer. La verdad, siempre me he preguntado como estos dictadores pueden convivir con la certeza de que ellos son los responsables de millones de muertos. Cómo los veo asistir a misa u otra ceremonia religiosa o se golpean el pecho y se postran ante su dios y acto seguido firman la sentencia de muerte de gente inocente. Con una mano cogen lo sagrado y con la otra firman la muerte. Es, cuanto menos, paradójico e incomprensible. Se acerca mucho a la definición de psicópata, que, entre otras características, es la ausencia total de empatía. Y si le das el poder a un psicópata ya te puedes imaginar el resultado. La historia de la humanidad está llena de psicópatas que en algún momento tuvieron en sus manos el destino de millones de personas. Pero curiosamente los libros de historia los tratan, a algunos, como héroes del orgullo patrio. Y hay gente que se ofende cuando se lo recuerda alguien. Los seres humanos han inventado infinidad de sistemas de gobiernos y sociedades para organizarse, cosa que, por otro lado, me parece necesaria en vista de las tendencias autodestructivas de los humanos y la verdad, visto lo visto, me parece que son el mismo perro, pero con distinto collar, como se dice por aquí. El caso es que, en teoría, ninguno es malo y sobre el papel estimulan valores que son beneficiosos. Pero el resultado es un poco diferente. Por ejemplo, inventaron el capitalismo, que, según algunos, es un sistema que estimula la creatividad y la sana competencia como forma de avanzar y superarse, pero lo que han conseguido es una lucha despiadada por la supremacía y en el que solo viven bien unos cuantos privilegiados y si no tienen escrúpulos, mejor. Luego el comunismo, que es un sistema que habla de igualdad y solidaridad, todos tienen igualdad de oportunidades y nadie se ha de preocupar por el sustento y la educación. En algunos aspectos lo han conseguido, pero en cuanto a la igualdad de oportunidades, dudo mucho. Al final los dirigentes se vuelven dogmáticos y no dejan las mentes libres y solo viven bien unos cuantos privilegiados que han sabido incrustarse en el sistema y si no tienen escrúpulos, mejor. También monarquías, inclúyase imperios y dinastías varias que parece ser la forma más antigua de sistema de gobernanza, una vez los humanos salieron de organizaciones tribales, a formar sociedades complejas. En este sistema solo viven bien, aparte del rey o reina con su retahíla de familiares y lameculos, unos cuantos privilegiados llamados “nobleza” (creo que esta palabra es un eufemismo) y en donde el que gobierna tiene ese derecho por cuestiones de familia, aunque, que yo sepa, el linaje nunca ha sido garantía, ni de inteligencia ni de capacidad. Y también democracias que, bueno, es el menos agresivo, pero, salvo honrosas excepciones, solo acaban viviendo bien los privilegiados que han sido votados y que, una vez instalados en el poder, les cuesta horrores desprenderse de su sillón y no les importa engañar a su propia madre para que nadie se lo quite y si no tienen escrúpulos, mejor. Es que el ser humano lo que busca, sea cual sea el sistema en donde viva, es estar por encima de los demás, o sea un privilegiado, que sus mentes asocian con estar en ventaja para sobrevivir. Pero en estas democracias, hay dos palabras que olvidan sistemáticamente que son: responsabilidad y servicio. A ver si lo entiendo: Un político cuando es elegido para representar a un colectivo, lo que contrae es un servicio hacia quien ha depositado su confianza en ellos ¿no? Y esto exige la responsabilidad de que todo lo que dice y hace es por la buena convivencia y entendimiento con los demás ¿es así, verdad? Y el que fuera elegido sea por su capacidad y no por su imagen o su habilidad de palabra, aunque veo que los humanos tienen una malsana tendencia a dejarse encandilar por los carismas y no por el contenido. Además, todas las decisiones tienen que beneficiar a su pueblo, que es el que los ha votado y no los intereses de otros países o corporaciones. Pero lo que veo es como se frotan las manos, porque saben que ya tienen media vida asegurada, bien por las pensiones vitalicias o bien por los puestos de directivos que les regalan las empresas afines y financiadoras acabada su estancia es sus escaños. De ahí ese afán desmedido por conseguir el poder a toda costa, aunque eso entrañe hacer declaraciones que enfrentan a unos ciudadanos con otros en vez de buscar el entendimiento y la concordia. Parece que todo vale para alcanzar la poltrona. Apelan al miedo porque saben que eso es lo que se queda flotando en las mentes de la gente. No estimulan el razonamiento y la inteligencia, sino a los instintos primarios de la humanidad y cuando se trata de eso, lo justo y razonable queda secuestrado. Luego se extrañan o ponen cara de extrañados de la violencia desmedida que se desata de unos contra otros, cuando las cosas se les escapan de las manos. Pero bueno, “la culpa siempre es del otro”. Más de un presidente de algunos países no dudan en provocar guerras o conflictos pensando solo en su popularidad y las expectativas de seguir gobernando o contentar a los lobbys dominantes, que los han encumbrado a su puesto. Empiezo a sospechar que estos políticos son solo títeres de una especie de élite formada por gente poderosa, que es la que da las órdenes. Incluso alguno que tiene en su mano acabar con un enquistado conflicto se niega a dar pasos para lograr la solución y la paz regrese. Y todo, ¿para qué? ¿Por no parecer débil? ¿Por mantener la reputación? ¿Y las personas que mueren cada día solo porque el señor quiere seguir estando por encima de los demás? ¿Es más importante una vida o una reputación o fama? Yo, la verdad, no me gustaría que se escribiera en los libros de historia lo imbécil que fui. Pero estos tipos prefieren eso a levantar el culo del trono. Parecen machitos con las plumas desplegadas sin un ápice de sentido común. La política es muy testosterónica, sí. Me pregunto cuantos políticos habría, si cobraran el sueldo medio de cualquier ciudadano y luego tuvieran que volver obligatoriamente a sus anteriores trabajos. Creo yo, que la ocupación de político sería más vocacional y no tanto de intereses. Hay otra cosa que me desconcierta. Cuando hablas con los humanos, todos dicen que aman mucho a su familia y sus hijos, que harían cualquier cosa por ellos. Y cuando digo todos, también incluyo a dictadores, militares, presidentes, reyes, empresarios, banqueros, mafiosos… en definitiva, personas que acaparan mucho poder y toman decisiones que afectan a todos, ya sea en el plano político, económico, religioso o académico. Y no lo dudo, pero ese amor parece llegar solo hasta que se mueren ellos mismos. No les preocupa lo que suceda después. Piensan que, dejando a su familia en una posición de ventaja sobre los demás, ya cumplen. Cuando oigo decir que hay que cambiar el modelo energético para el futuro, los señores encargados de la planificación no lo hacen pensando en el planeta y ni siquiera en sus descendientes, lo hacen pensando en su bolsillo y en aras de mantener esta complicadísima ingeniería económica. Es que, son muy cortos de miras. Yo considero que todos los humanos son hermanos. Pero estas personas no dudan en matar a sus “sobrinos”. Me entristece ver como esta idea se contagia también entre el resto y acaban agrediéndose unos contra otros. Es paradójica la imagen que vi el otro día. Era de un video casero incautado. Un terrorista se abrazaba con lágrimas en los ojos a su novia y su familia haciendo gala de sentimientos y días más tarde no le tembló el pulso cuando detonó una bomba y destrozó a familias que ni siquiera sabían por qué luchaba. ¿Quién le ha lavado el cerebro a esta gente para creer que lo que hacen es justo? Me imagino a los descendientes de estos poderosos, a los que ellos tanto aman, acordándose de que en mala hora su antecesor, decidió dejarles por herencia un planeta contaminado, en guerra, inseguro, polucionado, con bosques arrasados, superpoblado y hecho una cloaca. Ah! eso sí, con muuucho dinero. Solo porque ellos “creían” que lo mejor para sus descendientes, era que tuvieran una especie de ventaja. Esta búsqueda de ventaja, dicen que nace del instinto de supervivencia. Pero supervivencia ¿donde? ¿En un mundo inhabitable e irrespirable, pregunto yo? y ¿Qué ventaja hay en no disfrutar de la naturaleza y tampoco de la compañía de tus semejantes? Es un amor muy, muy raro. Alguien dijo: “Solo cuando el hombre haya cortado el último árbol, se haya comido la última fruta, haya cazado el último animal y haya pescado el último pez, solo y solamente entonces, se darán cuenta de que el dinero no se puede comer.” Hace poco vi un mural de arte callejero en una tapia donde se veía a un banquero con pinta de anoréxico en una mesa con toda suerte de objetos lujosos, que estaba situada en medio de un campo yermo, comiendo o intentando comerse una ensalada de billetes de banco. Muy ilustrativo. ¡Que estúpidos llegan a ser algunos! Buscan refugio en cosas perecederas y no en algo mucho más eterno como son los valores y el respeto. Y que conste que el dinero no me parece malo. Al contrario, con él se hacen muchas cosas beneficiosas. Siempre que lo administren gente con sensibilidad y empatía con sus semejantes. Solamente que me parece un error conectar dinero con miedo y como he dicho antes, cuando eso ocurre, no hay razonamiento que valga. Así veo como grandes corporaciones ponen trabas a descubrimientos que implican menos contaminación o más equidad en la adquisición de energías por ser más baratas, solo por mantener su hegemonía o esperando que estas energías les sean rentables y así van retrasando avances que serían muy beneficiosos, tanto a las personas como al planeta entero. No se paran a pensar que el tiempo se acaba. Como las frases de los mafiosos en las películas, “no es nada personal, solo son negocios”. O los misteriosamente llamados “mercados”, que no dudan en arruinar un país al completo o dejar sin vida un ecosistema entero, (aunque son muy beligerantes y conservacionistas cuando se trata de la zona donde viven ellos), con tal que su riqueza aumente y puedan ofrecer a sus clientes beneficios extraordinarios. Son también, como sus queridos dictadores, psicópatas financieros. En fin, la estupidez en su grado superlativo. ¿Es que no se dan cuenta que todo esto va en contra de ellos mismos? Supongo que la humanidad ha dejado de pensar de ella misma como una unidad interconectada y conjunto. Solo piensan individualmente del sálvese el que pueda. Civilizaciones enteras han desaparecido por pensar así. De nada les sirvió a los poderosos estar por encima. No se salva nadie… nadie!!! Los humanos descubrieron, en algún momento de la historia, que una forma de estar por encima del resto era explotando una cosa que el ser humano tiene y es el deseo de comprender su lugar y propósito en el universo y entonces surgió la religión, que era una forma de explicarse a ellos mismos lo que no comprendían. Le dieron forma a un Dios supremo o miles de dioses o entidades que te dicen lo que tienes que hacer en todas las cosas y a todas horas con rituales, ceremonias y demás parafernalias. Este Dios tiene muchas cualidades humanas y no al revés. Así, según conveniencia, es un ser amoroso o vengativo o exageradamente justo o irascible o celoso o con un ego desmesurado. Y me pregunto yo: ¿Para qué quiere el hipotético ser supremo del universo que la gente lo adore? Si él ya sabría que no hay nada por encima de él mismo. No tendría que competir con nadie. Y desde luego no tiene ningún tipo de miedo. Creo yo que un ser creador estará más preocupado por ayudar, que sentirse constantemente enfadado y celoso por no obtener su cuota de peloteo y devoción, ni de alimentar su ego. Comportamiento mas bien humano, que no divino. Los humanos otra cosa no tendrán, pero a listillos y aprovechaos no les gana nadie en el Universo. Puedo dar fe de ello. Y así surgieron los supuestos intérpretes de la voluntad divina y esclavizaron a sus congéneres con millones de normas. ¡Pobres humanos! Si no tenían bastante con los dictadores y los psicópatas financieros, vienen estos para que lo aceptes por mandamiento divino. Y cuando estos “intérpretes” deseaban lo que otros poseían, solo tenían que decir que lo mandaba Dios. No hay personas más miedosas que los líderes religiosos. ¡Que curioso! ¿No tendría que ser al revés? ¿No se supone que teniendo como aliado y benefactor al ser más poderoso del universo, no les faltará de nada? Y su fe, que es la creencia absoluta en alguien o algo, y ellos dicen tener más que nadie y por eso están donde están, ¿Por qué quieren estar siempre en el centro del poder terrenal y supervisar lo que se debe o no pensar y hacer?, ¿Para que no les quiten ni un ápice de poder terrenal, quizás? ¿Porque confían más en lo que ese poder terrenal les da, que en su Dios, tal vez? ¿Qué clase de fe es esa? Tienen un miedo horroroso, rayano en el pánico, a que la gente se plantee sus creencias y discurran cosas. Cuando ven que alguien se pone a pensar, se les pone una cara lívida, les entra el pánico y entrecierran los ojos buscando desesperadamente la manera de que no se contagie ese virus tan “peligroso” como es la libertad de pensamiento. Entonces, para que la gente no piense por ella misma, se han dedicado, a través de los siglos, a procurar que sus congéneres, confabulados con el gobernante de turno, sean lo más ignorante y manejables posible. Cuanto más ignorante e inculto sea un pueblo, tanto mejor les va a ellos. Y cuanto más pobre, también. Secuestran el sentido común. Así que, para que no discutan nada, les amenazan con infinidad de tormentos imaginables. Hala! ahí, metiendo miedo otra vez. Eso sí, en un hipotético lugar no visible o por lo menos que nadie haya visto y siga vivo. Y para conseguir sus fines políticos o económicos les prometen o sobornan con unas recompensas deliciosas, también en otro mundo virtual. Y dicen: “Si mueres, te espera el cielo, el paraíso, etc. etc. Con todos sus atrezzos, según la religión o creencia en concreto. Así que ves allí y mata a estos o aquellos, que Dios está de tu parte”. O: “Si no haces las cosas así, si no vives la vida como yo te digo, te quedas sin el premio y quedarás borrado de la existencia por siempre jamás.” Siempre están chantajeando a la gente. Todo se basa en el binomio castigo- premio. Y estos prominentes de sus respectivas religiones, o no tan prominentes, basta con tener un cargo o titulillo que les haga estar por encima, luego, se acomodan en su poltrona hinchados de ego, con esa media sonrisilla del que se cree superior. La verdad es que, si por ellos hubiera sido, la humanidad seguiría en las cuevas. ¿Por qué no se dedican, ahora que están vivos, a construir este paraíso aquí, donde todos podamos disfrutarlo? Es que, ¡mandan cojones! (Es una expresión que tiene su intríngulis) La variedad de lenguas y formas de expresarse que tienen los humanos me tiene maravillado. También los creyentes, la tropa, por llamarlo de alguna manera, usan estos mismos argumentos para tergiversar las cosas a su manera y eludir sus verdaderas motivaciones y responsabilidades. Con decir que así lo quiere Dios, ya está. ¡Hala! que fácil. “No, no es que te tenga envidia, es que la avaricia es mala”. “No es que me moleste verte, es que cometes pecados y me puedes contaminar”. “No es que no te quiera ayudar, pero si estás así, es porque has hecho algo malo”, etc, etc. Perversos razonamientos. En realidad, lo que tienen muchos de ellos, es una motivación bastante egoísta, no quieren perder SU premio. Su amor a Dios queda en segundo plano. Luego, como todo el mundo dice que su Dios es el auténtico, pues no hay manera de que lleguen a un acuerdo. ¡Oootra vez a competir! Los judíos son incapaces de ponerse de acuerdo con los musulmanes y viceversa. Los católicos no se ponen de acuerdo con los demás “cristianos”. Los budistas van a su bola…, etc., etc. Incluso, creyendo en el mismo Dios hay multitud de facciones y sectas, cada una con su propia interpretación, excluyendo a los demás súbditos de ese mismo Dios. Pero claro, como ponerse de acuerdo significa ceder un poco y ninguno está dispuesto a perder poder y riqueza material… pues así estamos. Precisamente porque lo que está en juego es ese poder terrenal, no el asunto concerniente a las doctrinas, ni la salvación de sus feligreses. Es el dinerillo, que es el verdadero Dios de la humanidad. Además, hay una cosa que no entiendo del todo. Los hebreos, los cristianos y los musulmanes, que son las religiones que cuentan con más adeptos y son más influyentes por su proximidad con los países mas poderosos, por lo que he leído, adoran al mismo Dios, que, por cierto, es del género masculino y tiene a las mujeres como si fueran inferiores… ¿Tienen miedo de las mujeres, quizás?... Entonces, me pregunto yo, ¿A quién escucha cuando le rezan? ¿A quien favorecerá más, a la madre judía, a la cristiana o a la musulmana, que pide por sus hijos con fe?, ¿Es que Dios ha ido cambiando de opinión durante estos siglos o son los humanos los que cambian? Y van y encima se matan entre ellos. Creo que un padre o madre quiere a todos sus hijos por igual, aunque piensen de distinta manera. Y ver que se pelean por tener más méritos es un poco difícil de entender. Animo a los seres humanos a que razonen y piensen por ellos mismos y luego compartan esas ideas con los demás. Ya verán que no hay tantas cosas que los diferencian y lo fácil que es entenderse con el resto de congéneres. ¡Hablen, conózcanse! ¡Venga, que no es tan difícil!

 ¡Venga, que no es tan difícil!

lunes, 9 de julio de 2012

LA SEMILLA



                                     
                                            LA SEMILLA

Ella esperaba su gran día. Había estado creciendo y preparándose para ello desde que no era más que una célula. Los días se alargaban y el sol calentaba cada día más, señal inequívoca de que se acercaba la primavera, momento en que cumpliría su misión, como desde tiempos inmemoriales sus antepasados la realizaban año tras año. Su madre tenía muchas expectativas sobre ella.

Estaba convencida de que sería un ejemplar hermoso y fértil.

Ella veía, desde su posición, los demás tallos con sus hermosas flores de color azul donde otras compañeras suyas aguardaban con expectación su gran momento. Ya lo tenía todo planeado. En el momento justo, se dejaría caer, se posaría suavemente en el suelo y se enterraría para germinar en una planta poderosa y bella, con las hojitas más aromáticas y sabrosas que el mundo hubiera conocido. El suelo era el perfecto para la misión con su cantidad perfecta de nutrientes y composición adecuada. Esto se lo había contado su madre. Decía que allí crecían las mejores plantas de su especie porque estaban en el mejor suelo, con la mejor orientación y el mejor clima.

¡Que suerte! Pensaba ella. Así podría mostrar su belleza en todo su esplendor.

Pero además, una idea  había comenzado a rondarle por la cabeza. Ya desde que nació ella siempre pensaba un poco diferente de las demás compañeras. Era muy aficionada a la química y veía con buenos ojos el mestizaje como forma de ir mejorando. Así que un día se le ocurrió que ella podría cambiar un poco su composición química para que, aparte de ser un arbusto aromático y delicioso que condimentara los más sabrosos guisos, también podría curar enfermedades. Solo le faltaba un mineral que no se encontraba en esa tierra, pero ya resolvería el problema. Seguro que había una forma.

Lo había comentado en alguna ocasión con algunas compañeras y le decían que estaba un poco loca. ¿Como podría cambiar lo que siempre había sucedido?, que era imposible, le decían, que era una soñadora. Bueno, ella pensaba que con voluntad y fe todo era posible. Ya lo verían, ya.

La gran mañana había llegado. Estaba un poco nublado y el día prometía lluvia por la tarde. ¡Genial! Pensó, así me regaré enseguida que caiga al suelo.

Estaba absorta en estos pensamientos cuando notó súbitamente y sin previo aviso que algo la separaba del resto y sin  poder hacer nada notaba que volaba en una ignota dirección. -¡No, no, no! Quiero caer en este suelo, ¡Quiero vivir, por favor! ¡Quiero viviiiir!

Ajeno a todo esto, el insecto que se había llevado la semilla volaba y volaba sin parar, dando vueltas, zigzagueando y describiendo tirabuzones en el aire. Luego hacía un picado para luego remontar cuando parecía que iba a estrellarse contra el suelo. Ella ya estaba mareada de tanto vaivén cuando el insecto, inconscientemente la depositó en un suelo desconocido y extraño.

La semilla estaba aterrorizada. ¿Dónde estaba? Este era un suelo feo, abandonado y polvoriento. Sintió un ruido terrible de unas maquinas infernales que se aproximaban. Oh no! Esa cosa amarilla me va a aplastar! Haciendo un esfuerzo supremo logró enterrarse en el suelo justo antes que lo cubrieran con una losa de hormigón destinado a construir unos parkings en el solar donde había ido a parar la semilla.

Todo se quedó silencioso y oscuro. Trato de orientarse a ver si estaba boca arriba o boca abajo no vaya a ser que germinara en el sentido contrario. De pronto oyó algo que le pareció un llanto. Aguzó el oído y confirmó que, efectivamente alguien lloraba. Se acercó y descubrió a otras semillas que, como ella, también habían quedado atrapadas y lloraban desconsoladas, pues decían entre sollozos, que no podrían germinar sin sol y agua.

-¡No os desaniméis!- les dijo mientras abrazaba a una pequeña semilla que asustada y desconsolada buscaba a su mamá. -Podemos estar en estado vegetativo mucho tiempo hasta que surja la oportunidad de germinar, solo hay que tener un poco de paciencia.

-¿Paciencia? ¿Paciencia has dicho?- dijo una semilla con los pelos rizados- ¿sabes cuanto tarda el hormigón en degradarse? Para cuando suceda eso todas ya seremos nutrientes o estériles. ¡Es imposible, imposible! sentenció.

-Pues yo no puedo esperar tanto- dijo nuestra semilla- ¡Tengo una misión que cumplir!

-¿Una misión?- dijo una semilla que aspiraba a ser una margarita- Y cual es esa misión?

-¡Voy a ser una planta medicinal y curaré enfermedades!

-¡Venga ya! Le contestó una semilla de pepino. Todas sabemos que solo eres una planta aromática. No puedes cambiar lo establecido. Lo mismo lo que consigues es oler a coles de Bruselas.- dijo con sorna y mala intención.

Todas rieron la gracia del pepino. Todo el mundo sabe que los pepinos siempre van de graciosos por el mundo, pero siempre dejan al final un regusto amargo.

Siempre hay quien se ríe y menosprecia los sueños de los demás, pero su sueño era más poderoso que la mofa y los impedimentos de los demás. Ella tenía su objetivo muy claro.

La semillita huérfana se acercó y le dijo que no les hiciera caso, que son unas amargadas. Se acercó más a ella, la cogió de la mano y le dijo:

- Yo te ayudaré si quieres. Soy pequeña y una planta que no es muy bonita y que yo sepa, no sirve para nada, por eso las demás me dan de lado, pero tú eres la única que me ha dado un abrazo y me has recordado a mi mamá e iré contigo hasta el final.

-Gracias y yo te ayudaré a ti. No temas, pequeña. Y no eres una planta fea por no tener flores espectaculares. La belleza a veces pasa inadvertida para el que no sabe mirar lo realmente valioso. Yo creo que si que vales para muchas cosas. Solo hace falta que te descubran.

Se quedaron en silencio y se fueron a acurrucar en un rincón y se puso a repasar todos los acontecimientos que le habían sucedido ese día. Todo era perfecto para cumplir su misión y el azar se lo había arrebatado en un momento. ¡Maldito insecto! ¿Por qué había tenido que aparecer el tonto este, justo ese día? ¡Maldito! ¡Maldito!

Se puso a escarbar en el suelo para matar el tiempo y se dio cuenta en ese momento que aquella tierra a la que había ido a parar era de una calidad excelente y oh! allí estaba el mineral que le faltaba. ¡Wow! ¡Que suerte! Oh! ¡Gracias insecto! ¡Bendito! ¡Bendito!

Si no fuera por él no habría encontrado esta tierra tan maravillosa. A veces, se dijo para si, la vida te mueve del sitio que nos empeñamos en estar solo para descubrir que aquello a lo que tenías tanto miedo te ofrece las mejores oportunidades.

Se dispuso a aletargarse para sobrevivir y esperar a que llegara el momento propicio. Antes de dormirse creyó ver entre sueños como un tenue resplandor lejano, muy lejano y cerró los ojos abrazada a su pequeña amiga.

Pasó el tiempo y un día la despertó una brisilla que le daba en la cara y al principio pensó que su pequeña amiga le estaba soplando en la cara, pero al despertar vio que no era así. No sabía cuanto tiempo llevaba así y al mirar a su lado descubrió a su amiga moribunda  mirándola y aferrándose a ella con sus bracitos. Lloraba porque sentía que se moría y no vería nunca la luz del sol ni sentiría la lluvia caer y no sentiría como la mecía el viento para acunarla.
Vio que no podía hacer nada por ella pues cuando cayó allí todavía no era su tiempo y no estaba lista. Así que la consoló y la abrazó con fuerza.

Entonces ocurrió algo maravilloso. En ese abrazo, las dos semillas se fundieron en un solo ser de amor y combinándose en un milagroso acto, la semillita cedió todos los elementos químicos que guardaba en su interior a su única amiga. Ella seguiría viva a través de su amiga. No sabía todavía en ese momento que aquella fusión iba a hacer de ella una planta singular. Que lo que le faltaba en realidad, no era un mineral, sino las propiedades que la semillita guardaba en su interior para curar enfermedades. El proceso de la evolución en la Tierra se había producido una vez más.

Se dio cuenta emocionada en ese momento que la brisa que sentía provenía de algún sitio exterior y vio de nuevo el resplandor aquel que creía haber visto entre sueños. ¿Qué pasaba? ¿Es posible que se hubiera producido lo impensable?

Fue corriendo a despertar a las demás semillas.

-¡Vamos! ¡Vamos! ¡Se ha abierto una grieta en el hormigón y ha llegado nuestro momento!

Las demás la miraron con caras de derrotadas y le dijeron que no podía ser, que era demasiada poca luz para hacer la fotosíntesis y la grieta demasiado estrecha.

-¡No, no! Entre todas podremos hacerla más grande. ¡Vamos! hay que tener fe. ¿No veis la suerte que hemos tenido? Estamos justo en una junta de dilatación.

-Lo siento, estoy cansada de luchar- dijo una semilla de maíz- Nunca podremos con el hormigón, nunca se ha podido. Es demasiado su peso y demasiado su poder.

Las demás agachaban la cabeza vencidas antes de tiempo. Antes de ni siquiera probar si era posible y se dejaban morir. Las transgénicas directamente se suicidaban pues las habían programado así y no tenían alma, igual que las computadoras.

-¡Pues yo no me rindo! Si hay una pequeña posibilidad, aunque sea muy pequeña lo intentaré con o sin vuestra ayuda. ¡Tengo una misión que cumplir!

Y así, con su bravo corazón, henchido de ilusión y fe, extendió sus brazos hacia la luz que, allá en lo alto, le prometía la única oportunidad de crecer y vivir.

Sus tiernos brotes luchaban y luchaban por alcanzar la superficie al mismo tiempo que sus tercas raíces se clavaban en la tierra, impulsándola con renovada fe y entrega. Sentía la humedad de la lluvia y el rocío matinal que la alimentaba.

Por fin una noche de luna llena asomó la primera brizna de lo que después sería una planta hermosa y un rayo de luna le dio la bienvenida con alegría. Escuchó a lo lejos un grillo que cantaba y su canto le pareció la melodía de una entrada triunfal y los árboles que rodeaban el perímetro del solar abandonado, se sacudieron como si fuera un aplauso.

Estaba pensando que ojala las demás la hubieran ayudado para romper el hormigón, cuando noto unos metros más allá que otra planta también luchaba por abrirse camino y la saludó.

-¡Hola! ¿Quien eres?

-Hola, soy una zarzamora y he sentido tu historia de cómo tu sola te has enfrentado al hormigón y has vencido. Yo también quiero vivir. La verdad es que tu leyenda se ha extendido y se dirigen hacia aquí ahora mismo miles de semillas para ayudarte a derrocar al cemento.

-Oh! gracias. Juntas podremos, aunque nuestra única arma es la voluntad y la razón.- y salió un grito de rabia de lo más profundo de su alma y dijo:

-¡Vamos! ¡Adelante! No podrán con nosotras. Esta madrugada creceremos y creceremos y  ¡venceremoooos!!!

El grito de un ejército de miles de semillas se unió en ese momento como un maremoto imparable.

Y en el silencio de la noche empezó a escucharse el sonido del hormigón resquebrajándose por todas partes y acto seguido surgían de la tierra brotes de plantas apuntando hacia el cielo en señal de victoria.

El monstruo que ostentaba tanto poder, había sido vencido por unas insignificantes semillas pacíficas que, con tesón, fe, coraje y voluntad estaban consiguiendo que esa losa que aplastaba sus vidas se desmoronara sin remedio como si fuera una materia blanda y sin fuerza.

Nuestra planta creció y creció hasta hacerse un hermoso arbusto con sus raíces bien fundamentadas y un tronco grueso y poderoso surgiendo del cemento roto y vencido.

Pero la planta era diferente a las otras de su especie, pues vivía en ella el espíritu de su pequeña amiga y ¡podía curar enfermedades!. Su misión estaba a punto de cumplirse por fin. La próxima primavera surgirían de sus ramas otras semillas que se esparcirían por el mundo llevando ese mensaje de coraje y sanación.

Los días se hicieron más largos y la temperatura subió, señal inequívoca de que se acercaba la primavera y entonces reunió a sus semillas y les dijo:

-Hoy es el gran día, solo os pido un poco de paciencia y esperaremos hasta que sople un gran viento para que podáis esparciros por el mundo. Buscad los mejores sitios para vivir y crecer. Lleváis dentro de vosotras un tesoro de valor incalculable pues tenéis la cura de las enfermedades. Solo os pido que seáis modestas y no os endioséis por este don pues todos hemos venido hasta este mundo a colaborar y sumar esfuerzos, cada uno con sus dones y habilidades, no para ser adorados. Creced primero al lado de los caminos y en los bosques. Alguien os descubrirá y aunque a veces resulte difícil sobrevivir, recordad como sobrevivimos nosotras.

Y siempre recordad que con fe, voluntad y amor seréis dignas de vivir y ser amadas. Y ahora, volaaad!!!

Acto seguido se levanto un gran viento que empezó a llevar en su regazo a las entusiasmadas semillas.

Una de ellas voló por los campos, cruzó una carretera, pasó al lado de unas antenas muy altas y al final se fue a posar en una finca que cuidaba una mujer que amaba a la Tierra, amaba las plantas, amaba a los animales, amaba a sus semejantes y amaba profundamente a su familia. Y la semilla pensó:

-¡Este es un buen sitio! Creo que aquí alguien me descubrirá.

Después se enterró y esperó el momento de germinar. A la primavera siguiente salió y creció y un buen día alguien reparó en ella y sintió los deditos de una niña que la acariciaban.

domingo, 6 de mayo de 2012

LA FABULA DEL LEON Y LA HIENA





LA  FÁBULA DEL LEON Y LA HIENA

 “Hace muchísimos siglos, cuando los animales sabían hablar y todos comían hierba, habitaban en un lugar de la selva grandes manadas de cebras, búfalos, elefantes, jirafas, antílopes y muchos más. 

Pero hacía ya algún tiempo que un león muy grande y poderoso los tenía a todos atemorizados. Tenía un ejército de hienas, siempre con el ceño fruncido y con cara de mala leche, que se pasaban el día dando mordiscos a los animales que no hacían lo que él disponía y mandaba castigar a su antojo al que se quejaba un poco. 

De vez en cuando, desde lo alto de una loma, daba unos discursos larguísimos donde les decía que, si no fuera por él, vendrían unas misteriosas fieras que, por cierto nadie había visto, a comérselas y a llevarse a sus cachorros.

 Los pastos escaseaban porque estaban ya muy sobreexplotados. Pero no podían salir del territorio que él había delimitado. 

El que quería saber más era considerado un enemigo. Hacía que unos se delataran a otros y cuando eso ocurría, a los delatores, les daban una exigua recompensa que consistía en asomarse por unos momentos al otro lado de la montaña y mordisquear unos cuantos gramos de hierba fresca.
Por aquellos días, la hiena Rodolfo era casi un cachorro y se pasaba el día correteando con las cebras y jugando con las ardillas y estaba un poco triste porque sus amigos pasaban hambre.

Su padre, que era uno de los generales de más prestigio, le llevó un día a la montaña y le enseñó el otro lado donde se veían unos campos inmensos llenos de unos pastos vigorosos y abundantes. Y con voz grave le dijo: “¿Ves todo eso? Pues solo el gran León y nosotros podemos entrar ahí”. Rodolfo preguntó: ¿Y por qué solo nosotros?”
-Porque somos los privilegiados. Nosotros nos encargamos de que todo el mundo acate lo que dicta el gran León y él nos permite comer lo que deseemos e ir a donde queramos
-Pero los demás animales también quieren ir donde hay más comida. ¿Por qué no pueden?
-Porque siempre ha sido así y ¡no me discutas! Tú también serás un guardián y lo entenderás.
Rodolfo no entendía porque tendría que hacer daño a sus amigos. Con lo que se reía él con el sapo Miguel. Contaba unos chistes que, es que te partías la caja. Y lo buena que era la leoparda Fernanda, que a veces le invitaba a comer. Además, andaba medio enamorado de una lobita que le hacía ojitos. 

Los padres de Rodolfo estaban preocupadísimos de ver a su hijo, que se pasaba el día con la risa floja y le decían que les estaba prohibido reír. Y “¿por qué?” preguntaba él. “Pues, porque lo manda el gran León; no soporta la alegría a su alrededor”.
Rodolfo creció y se convirtió en un animal formidable;  le sacaba casi una cabeza a sus compañeros. Seguía sin estar conforme con la injusticia que se cometía con sus amigos, que había conservado con el paso de los años. Se veía obligado a pertenecer a los guardias, pero se las apañaba para estar siempre con papeleos y así no tener que morder a nadie
.
Un año hubo una gran sequía y las cosas se pusieron muy feas. Los animales estaban hartos de que solo los guardias tuvieran toda clase de comida y comodidades y ellos no. Rodolfo les traía comida a hurtadillas, pero no era suficiente. 

También les dijo una noche, que lo de las fieras era mentira y que era una forma de tenerlos atemorizados para que nadie rechistara. 

Los animales, entonces, decidieron rebelarse y salir al otro lado, a los campos, donde había más que suficiente comida para todos.
 Pero alguien los había delatado y los apresaron. La sentencia se ejecutaría al día siguiente. Y lo peor de todo, habían designado a Rodolfo como encargado de castigar a sus amigos.
 Todo estaba preparado. Todos los animales de espectadores (Se obligaba a que estuvieran todos presentes para que cundiera el ejemplo). El gran León en su trono, la guardia en fila al lado de su líder y Rodolfo, allí de pie, con el corazón partido en dos. 

Cuando llegó el momento, Rodolfo cogió carrerilla y se abalanzó a toda velocidad con la mirada fiera sobre sus atemorizados amigos. Pero justo cuando ya esperaban la primera dentellada, Rodolfo saltó por encima de ellos en el aire y dibujando con su cuerpo una gran parábola, se lanzó contra el gran León. 

El gran León no se esperaba esto y con los ojos desorbitados por la sorpresa, cayó hacia atrás rompiéndose una pata. Las demás hienas se quedaron estupefactas viendo como el gran león era vulnerable también y no se atrevieron a atacar a su fuerte compañero. 

Los demás animales, en ese preciso momento, se dieron cuenta que, si bien las hienas tenían dientes afilados, ellos eran más, que la verdad no es patrimonio del que manda y que, por más que lo intentaran, no podrían con ellos. 

Así que ya nada les impidió cruzar los límites impuestos y por fin acceder a la comida sin restricciones. Casi atropellan al delator que estaba amorrado mordisqueando unas hierbas y que al ver a sus compañeros triunfar, fue muy consciente de lo ruin y egoísta de su proceder. 

Las hienas se dieron cuenta que no necesitaban someterse al tirano ni hostigar a los demás animales para gozar de los mismos privilegios que cuando regía el gran León. 

Los demás animales dejaron que el gran León siguiera viviendo apartado en una cueva, para que se diera cuenta de lo inútil de sus amenazas, que escuchaban como el que oye cacarear a las gallinas. 

Nombraron jefe a Rodolfo y desde entonces las hienas recuperaron… la risa.”